
Lo mejor de Primos es, casi seguro, el personaje de Quim Gutierrez (me lo tiro), con esa verborrea nerviosa, ese pasar de la risa al llanto en apenas segundos, ese monólogo inicial (sencillamente, de aplauso) y ese monólogo final (¡¡¡Un sobao!!!!).
Su personaje es genial, sí, pero el de Adrián Lastra no se queda atrás. Su propensión a la enfermedad y su locura implícita hace del personaje no sólo lo más surrealista de la película sino también lo más tierno.
Daniel Sanchez Arévalo se ha marcado una película tan correcta como correctas son los asentimientos de Antonio de La Torre. Correctísimo. Una película con la que vas a reírte, a disfrutar y a ver actores bien dirigidos interpretando como debe ser.
Mención aparte para los Back Street Primos. Momento sublime.
1 comentario:
Buenas pelis, la de primos personajes más complejos, y la de No controles más melodramática. Ambas para ver.
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