
Pero mientras dura, es una gozada.
Recién comienza la tercera temporada, y es duro no ver en pantalla a Robert Sheehan, que se había ganado por méritos propios el carácter de principal reclamo. Su Nathan era tan histriónico, tan malhablado, tan cerdo y surrealista que se convirtió sin ninguna duda en lo mejor de la serie. Para los fans de Misfits, fue un duro golpe saber que no estaría en la tercera temporada. Y aún así, Robert se prestó a grabar un minicapítulo para internet justificando su salida de la serie. Otra pequeña joyita.
La nueva temporada se ha centrado en presentarnos a su sustituto y los nuevos poderes del grupo principal. Y de momento, la cosa mantiene el pulso. ¿Se echa de menos a Nathan? Yo creo que sí, y que siempre será así. Era parte del alma de la serie. Aún así, me lo he pasado en grande viendo este primer capítulo y sé que disfrutaré el resto de temporada.
Larga vida a Misfits.
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