31.5.06

Esto es lo que somos


Recuerdo que cuando empecé a ver Millennium con mi madre (los jueves a las diez en canal plus) la serie llevaba ya varios capítulos en antena, por lo que nunca vi aquellos primeros capítulos de inicio. Sin embargo, la serie venía avalada por su creador, Chris Carter, el mismo de Expediente X, y estábamos en pleno apogeo de lo fantástico y sobrenatural.
Recuerdo que mi primera impresión sobre Millennium fue que era más sosa que Expediente X. Sin embargo, mi madre y yo seguimos viéndola, y poco a poco, a medida que fuimos hilando los datos de una subtrama enterrada al fondo de la serie y avanzada en cada capítulo de forma que sólo los más atentos se dieran cuenta... la paranoia nos invadió.
La serie comenzaba con una cabecera cuando menos inquietante, que coloco a continuación:

Y aquellas frases eran cuando menos mosqueantes: "esto es lo que somos", y sobre todo, "la hora está cerca", que parecían vaticinar un acontecimiento futuro, pero cercano, que sería el culmen a la serie.
Millenium estaba protagonizada por Lance Hennriksen, recordado secundario de Aliens, Encuentros en la tercera fase, Scream 3, Dead man y muchas otras películas. En la serie, interpretaba al agente Frank Black, un hombre con la capacidad de visualizar con su mente partes del pasado o del futuro de las escenas de crímenes violentos. Angustiado por esas imágenes y acosado por un hombre que le envía fotografías de la esposa e hija de Frank, se retira y aleja de su vida, mudándose a otro lugar... que no recuerdo cuál era...
El caso es que en dicho lugar contacta con él una facción del FBI llamada Grupo Millennium, cuyo jefe es ahora famoso por interpretar a John Locke en Lost, y le contratan como colaborador para resolver crímenes especialmente violentos. Por supuesto, en pro de la serie, Frank acaba aceptando. Y tras resolver su primer caso, al llegar a su nueva casa recibe un sobre por correo. Y al abrirlo, se encuentra con una foto de su mujer e hija.
A lo largo de la primera temporada recibe paquetes como ese en varios capítulos, lo cuál resultaba verdaderamente intrigante.
Y cada vez que Frank Black entraba en la web del Grupo aparecía el símbolo (la serpiente en círculo) y una frase: "quedan 650 días". A lo largo de los capítulos, cuando se veía la web de Millenium, los días que se marcaban eran menores. Estaba claro, para el avispado, que aquello era una cuenta atrás y que la hora se estaba aproximando.
¿Pero la hora de qué?
Al que siguiera con atención la serie se le desvelaba la trama profunda, que no era otra que el fin del mundo. Un fin del mundo donde Frank Black debería intervenir para colaborar en uno de los dos bandos: el bien o el mal. Y aunque la serie parecía la típica de policías persiguiendo al asesino de turno, por detrás se trataba de la majestuosa preparación de la eterna lucha entre el bien y el mal. Multitud de series diabólicos poblaban la serie y ejercían de profetas de lo que iba a suceder.
Y para aquel que hiciera cuentas con las fechas de los estrenos de capítulos en USA, los días que faltaban según la web de Millennium situaban "la hora" en el cambio de siglo. La noche del 31 de diciembre de 1999 al uno de enero de 2000.
Chris Carter se preparaba para mostrarnos una batalla a lo grande.
Pero jugaba en contra con un factor importante: la escasa audiencia de la serie y la presión de las cadenas para eliminarla de la parrilla.
En mi mente queda el final de la primera temporada, cuando el acosador de Frank secuestra finalmente a su mujer y la banda sonora cambia la melodía para incluir otros instrumentos, haciendo que los pelos de tu cuerpo se erizaran. La segunda temporada iniciaba con la búsqueda de la mujer de Frank por el propio Black ayudado del grupo Millenium.
En esa segunda temporada se iban desvelando más detalles sobre esa apocalíptica lucha final, al tiempo que Frank empezaba a desconfiar del grupo Millennium y de sus verdaderas intenciones. En un capítulo, nuestro protagonista se enfrentaba contra una supuesta encarnación del mismísimo Satanás, que al final lograba huír montado en un helicóptero. Aquí había uno de esos detallitos míos, porque si uno se fijaba en la identificación del helicóptero, pintada en la parte de abajo, ésta decía H-666. Un número ciertamente metafórico...
A medida que se acercaba el final, y la hora, Frank descubría que el Grupo Millenium pretendía soltar un virus que provocaría que el fin del mundo fuera más cercano, para con ello, favorecer a las fuerzas del mal. Eso hacía que Frank tomara cartas contra ellos, enfrentándose al Grupo, al tiempo que intentaba huír del foco de acción del virus junto con su hija y su mujer.
Esa segunda temporada se saldaba con uno de los mejores finale season que he visto jamás (solo superado por los de 24... y no por todos), con la muerte de un personaje y la... situación en quedaba Frank Black. Además, ese capítulo cambiaba su cabecera. Misma música, algunas imágenes diferentes... y las palabras "The time is now". O sea, la hora ha llegado.
Carter tuvo suerte y pudo hacer una tercera temporada, que canal plus jamás emitió en españa, con lo que la gente que quería saber qué pasaba después del intrigante final season 2 nos quedamos con las ganas... hasta la llegada masiva del peer to peer en internet, demos gracias a la web.
En la tercera temporada Frank Black lucha por desenmascarar al grupo Millenium, pero lo tiene todo en contra y la ayuda que obtiene siempre es poca.
Y así, la hora llega. Y el desenlace. Intrigante desenlace.

Esto es lo que somos.

9 comentarios:

[el autentico] adri dijo...

serie que jamás vi. de hecho, creo que fue culpa de mulder y scully mi fobia a los sucesos paranormales que tanto te gustan...

la realidad siempre supera a la ficción.

bauer rules!

Ali dijo...

yo tampoco vi nunca esa serie, pero puedo decir, sin temor a equivocarme, que la cabecera es mucho mejor que la de lost... jajajaja...
Besos!

Álvaro Loman dijo...

Millenium es dios todopoderoso. Es más, el fondo de escritorio de Jack Bauer es la serpiente Ouroboros (O como cojones se llame)

Anónimo dijo...

Very pretty design! Keep up the good work. Thanks.
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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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J. dijo...

Sin duda una de las mejores series que se han hecho, demasiado tensa y oscura quizás para el espectador medio que esperaba semana a semana que Mulder y Scully por fin se besaran, o que hoy Jack Bauer supere a McIver con tal o cual forma de salir del paso. Hay rumores de una película, ojalá.

Peter Watts dijo...

Lo interesante de esta serie es q te proporcionaba tal cantidad de datos reales de temas de la actualidad q te hacía plantearte si estabas viendo una serie de ciencia ficción o un reportaje de la BBC.
El amigo Carter se rodeó de historiadores,filósofos y científicos q asesoraban cada uno de los pasos q escribían los guionistas,bien coordinados por un fenómeno llamado Brian Dixon que por cierto preside la website oficial de Millennium.
Incluso hoy, cuando vemos la repetición de la serie en canal Cuatro (domingos noche) se le queda a uno la piel de gallina con la comparativa de los tiempos q vivimos y los planteamientos q ofrece la serie.
Pienso q uno de sus grandes aciertos fue no abusar de ninguna manera de efectos especiales o visuales y dejar q el guión fuese el q mandase sobre el desarrollo de la serie. Eso la elevó a la categoría de "culto".
Lástima q en este país, muchos estén más pendientes de los programas de variedades y "triunfitos" q de las cosas q realmente importan.
Te felicito soberanamente por escribir sobre esta gran saga televisiva.Plas, plas, plas

El Eterno Ouroboros dijo...

Hola, me pregunto si alguna vez habrás sentido como me ha pasado a mí, esa sensación de extrañeza para lo que te rodea. De ver el mundo a través de un prisma que otros ni siquiera saben de su existencia. Tal vez devenga en grata sorpresa el guiño de la vida que nos cruza y nos golpea entre tantos entes. Todos somos pastores, dijo una niña. No se tu, pero el saber del devenir hace que mis ojos reciban la luz de la mañana con otra intensidad.
Desconozco de nuestra relevancia en el futuro próximo. Tal vez minúscula. Pero como en el ajedrez, grandes partidas se han ganado con adelantar inhóspitamente un peon a orillas del tablero. Aquí estoy para hacer contacto.
Esto es lo que somos